La digitalización empresarial es uno de los aspectos clave en el que España sigue trabajando. Por ello, aunque la factura electrónica entre las empresas y las Administraciones Públicas ya era una realidad desde 2015, ahora se ha decidido dar un paso más. A partir de 2023 la eFactura pasará a ser obligatoria entre todas las empresas y autónomos.

Esta iniciativa hacia la oficina sin papel forma parte de la nueva Ley Crece y Crea. En este sentido, la adaptación hacia la normativa se realizará en dos fases. Por una parte, aquellas compañías que facturen más de 8 millones de euros anuales tendrán hasta finales de 2023 para adoptar la medida. Por otra parte, las pequeñas y medianas empresas y los autónomos contarán con 3 años desde la publicación en el BOE para ir implantando los cambios necesarios (aproximadamente hasta finales de 2025).

La puesta en marcha de esta nueva ley, cuyo objetivo es conseguir una madurez digital y evitar la morosidad, supone una serie de nuevos retos, sobre todo, para las pymes españolas. Sin embargo, también cabe destacar que, desde el Gobierno, se han aprobado programas como el Kit Digital que contemplan ayudas económicas para la implantación de soluciones de factura electrónica. Con esto el proceso será más fácil, menos costoso y más rápido.

 

4 retos de la implantación de la factura electrónica obligatoria

  • Integración con el resto de la empresa: a la hora de elegir la nueva solución tecnológica para la factura electrónica debes tener en cuenta que se integre de manera satisfactoria con el resto de los sistemas que tiene tu organización. Por ello, debes buscar una herramienta que conecte de forma coordinada todos los procesos empresariales.
  • Organización adecuada: el momento de implantar una nueva solución en tu organización supone una serie de adaptaciones para todos los integrantes. En este sentido, debes organizar muy bien la puesta en marcha de la nueva herramienta para que no haya grandes ineficiencias. Contar con un partner tecnológico que ofrezca formaciones a empresas es clave para llevar a cabo una óptima implantación.
  • Dejar atrás el papel: como todo gran cambio, dejar atrás aquello antiguo puede crear una serie de inseguridades y dudas. Las empresas españolas llevan toda la vida utilizando el papel, por lo que pueden pensar que la nueva adaptación digital es un proceso complejo y costoso. Sin embargo, la factura electrónica supone una serie de beneficios exponenciales como el ahorro de costes o el aumento de la seguridad de los datos, además de impulsar la productividad.
  • Muchos más cambios: Al implantar un software de facturación electrónica, las compañías deben incorporar otras herramientas digitales para completar el proceso como, por ejemplo, la conectividad móvil, el Big Data y el almacenamiento en la nube. Esta situación puede crear un poco de estrés entre los nuevos llegados al mundo tecnológico, pero debes saber que las ventajas son mucho mayores. Y como dice el refrán… ¡Renovarse o morir!

 

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