Mermas industriales: qué son y cómo reducir su impacto en la fabricación

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20 Oct 2026

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En cualquier proceso de fabricación existe una diferencia entre los recursos que entran en producción y los que finalmente terminan convertidos en producto vendible. Recortes de material, piezas defectuosas, materias primas caducadas o cantidades superiores a las previstas son algunos ejemplos de mermas industriales.

Aunque una parte de estas pérdidas puede ser inherente al proceso productivo, asumir que todas son inevitables puede ocultar problemas importantes de eficiencia. Una pequeña desviación repetida en cientos de órdenes de fabricación puede terminar afectando al coste del producto, el inventario, la planificación y la rentabilidad.

Por eso, controlar las mermas no consiste únicamente en conocer cuánto material se ha perdido. Es necesario saber qué se pierde, dónde ocurre, por qué se produce y cuánto cuesta.

A continuación, veremos qué son las mermas industriales, cómo afectan a la fabricación y qué medidas pueden ayudar a reducirlas.

¿Qué son las mermas industriales?

Las mermas industriales son pérdidas de materias primas, materiales, componentes o productos que se producen durante el proceso de fabricación y reducen el aprovechamiento real de los recursos utilizados.

Por ejemplo, imaginemos que una empresa utiliza 1.000 kg de materia prima para completar una orden de fabricación, pero finalmente obtiene 950 kg de producto aprovechable.

Los 50 kg restantes pueden corresponder a recortes, pérdidas propias del proceso o materiales que han tenido que descartarse.

La merma permite, por tanto, comparar lo que debería haberse utilizado o aprovechado con lo que realmente ha ocurrido durante la fabricación.

Esta diferencia es importante porque no todas las pérdidas tienen el mismo origen. Algunas son consecuencia natural del proceso, mientras que otras aparecen por problemas de planificación, maquinaria, materiales, almacenamiento o ejecución.

Diferencia entre merma, desperdicio, defecto y reproceso

Aunque están relacionados, estos conceptos no significan exactamente lo mismo.

Una merma supone una pérdida de material que ya no puede incorporarse al producto final en condiciones normales.

Un desperdicio puede conservar cierto valor y, dependiendo del proceso, reutilizarse, reciclarse o venderse.

Un defecto es un producto que no cumple las especificaciones establecidas. Si puede corregirse, hablamos de reproceso: será necesario dedicar nuevamente tiempo, maquinaria o mano de obra para conseguir que el producto sea válido.

Esta distinción resulta importante porque cada situación tiene causas y costes diferentes.


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Tipos y principales causas de las mermas industriales

Una primera clasificación permite distinguir entre mermas normales y anormales.

Las mermas normales son aquellas asociadas al propio proceso productivo. Por ejemplo, los recortes generados al cortar determinados materiales, las virutas de un mecanizado o las pérdidas derivadas de ciertos procesos térmicos.

En estos casos, el objetivo no siempre será conseguir una merma del 0 %, sino conocer cuál es el nivel esperado y comprobar que no se producen desviaciones.

Las mermas anormales, por el contrario, aparecen por incidencias, errores o ineficiencias que no deberían producirse en condiciones habituales.

Entre sus principales causas encontramos:

Problemas con las materias primas

Diferencias en calidad, humedad, dimensiones o composición pueden modificar el comportamiento de un material durante la fabricación y provocar un mayor número de rechazos.

Por ello, resulta importante controlar las materias primas desde su recepción y poder relacionarlas posteriormente con sus lotes y proveedores.

Fallos o ajustes incorrectos de maquinaria

Una temperatura, velocidad, presión o tolerancia incorrecta puede provocar que las unidades fabricadas no cumplan las especificaciones.

También influye el mantenimiento. Herramientas desgastadas o máquinas mal calibradas pueden aumentar progresivamente los defectos y las pérdidas.

Arranques y cambios de producción

Los primeros ciclos posteriores a un cambio de formato o a la puesta en marcha de una máquina pueden requerir ajustes.

Si estas situaciones generan pérdidas de manera recurrente, conviene analizar cuánto material se descarta en cada cambio y comprobar si es posible optimizar el procedimiento.

Errores de manipulación y almacenamiento

Golpes, contaminación, humedad, temperatura inadecuada o una mala ubicación pueden deteriorar materias primas y productos.

En sectores que trabajan con productos perecederos también es fundamental controlar la caducidad y la rotación del inventario.

Problemas de planificación

Una producción superior a la demanda puede generar exceso de inventario y aumentar el riesgo de deterioro, obsolescencia o caducidad.

Del mismo modo, trabajar con consumos teóricos que no reflejan la realidad puede provocar falta de materiales o desviaciones continuas entre lo planificado y lo producido.

Errores de registro

No todas las diferencias entre existencias teóricas y reales son necesariamente una pérdida física.

Movimientos de almacén pendientes, consumos mal registrados o información desactualizada también pueden provocar descuadres.

Antes de considerar una diferencia como merma, conviene determinar si existe una pérdida real o un problema en la calidad del dato.

¿Cómo afectan las mermas a la fabricación?

Las mermas no afectan únicamente al material desperdiciado. Sus consecuencias pueden extenderse a buena parte de la gestión industrial.

Aumentan el coste de producción

Si una empresa necesita utilizar más materia prima para obtener la misma cantidad de producto válido, el coste real por unidad aumenta.

Además, cuando el material descartado ya ha pasado por varias operaciones, también puede haber consumido mano de obra, tiempo de máquina, energía y otros recursos.

Reducen la capacidad productiva

Una máquina que dedica tiempo a fabricar productos que posteriormente se descartan está trabajando, pero no está generando producto vendible.

Por tanto, un nivel elevado de mermas también puede reducir la capacidad efectiva de la planta.

Dificultan la planificación

Cuando los consumos reales superan sistemáticamente a los previstos, las necesidades de aprovisionamiento pueden estar mal calculadas.

Esto aumenta el riesgo de roturas de stock, compras urgentes o retrasos en producción.

Reducen la rentabilidad

Las pequeñas pérdidas repetidas durante meses pueden representar una cantidad económica importante.

De hecho, uno de los principales problemas de las mermas es que su coste puede quedar integrado dentro del consumo general de materiales y pasar desapercibido.

Por eso es importante no limitarse a medir kilogramos o unidades perdidas, sino traducir la merma a impacto económico.

Cómo calcular y controlar las mermas industriales

Una forma sencilla de medir la merma consiste en calcular qué porcentaje del material utilizado se ha perdido.

Porcentaje de merma = (cantidad perdida / cantidad utilizada) × 100

Por ejemplo, si durante una orden se procesan 10.000 kg de material y 400 kg terminan como pérdida no aprovechable:

(400 / 10.000) × 100 = 4 %

La orden ha generado una merma del 4 %.

Sin embargo, este porcentaje aporta mucha más información cuando puede analizarse por producto, orden de fabricación, máquina, turno, lote o periodo.

También es importante conocer su valor económico.

Si esos 400 kg corresponden a una materia prima cuyo coste es de 6 euros por kilogramo:

400 kg × 6 €/kg = 2.400 €

Solo el material perdido representa 2.400 euros.

A ello podrían añadirse otros costes si el producto había consumido previamente tiempo de maquinaria, mano de obra o energía.

¿Cuándo debería preocuparnos una merma?

No existe un porcentaje universal que pueda considerarse aceptable para cualquier fábrica. Dependerá del producto, material y proceso.

Lo importante es establecer valores de referencia y detectar desviaciones. Algunas señales de alerta serían:

  • Aumento progresivo de la merma.
  • Grandes diferencias entre máquinas o turnos.
  • Consumos reales cada vez más alejados de los previstos.
  • Concentración de rechazos en determinados lotes.
  • Incremento de pérdidas después de cambios de formato.
  • Mermas cuya causa no puede identificarse.

La comparación histórica ayuda a distinguir una pérdida inherente al proceso de una desviación que requiere intervención.


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Cómo reducir las mermas industriales

Reducir las mermas no significa perseguir arbitrariamente la pérdida cero. El objetivo es identificar qué parte puede evitarse y actuar sobre sus causas.

Registrar las mermas de forma sistemática

El primer paso consiste en saber exactamente dónde aparecen.

No aporta la misma información registrar únicamente “50 kg de merma” que poder relacionar esos 50 kg con una orden, producto, máquina, turno, lote y causa concreta.

Cuanto mayor sea el contexto, más sencillo será detectar patrones.

Establecer causas de merma

Es recomendable utilizar categorías homogéneas: rotura, defecto de materia prima, error de ajuste, arranque, cambio de formato, caducidad, fallo de máquina, etc.

Esto permite identificar qué causas concentran mayores pérdidas y priorizar las acciones de mejora.

Revisar los estándares de fabricación

Las cantidades previstas deben reflejar razonablemente la realidad del proceso.

Si una determinada operación genera habitualmente un porcentaje de pérdida técnica, esta circunstancia debe tenerse en cuenta al planificar materiales y analizar desviaciones.

Mejorar la trazabilidad

Relacionar materias primas, lotes, proveedores, órdenes y productos terminados permite investigar con mayor precisión el origen de una incidencia.

Por ejemplo, si aumenta la merma, la empresa puede comprobar si coincide con un determinado lote de material, una máquina o una orden concreta.

Estandarizar los procesos

Definir correctamente procedimientos para arranques, ajustes y cambios de formato reduce la variabilidad.

También disminuye la dependencia del conocimiento individual de cada operario.

Apostar por mantenimiento y formación

Una máquina mal calibrada puede producir pérdidas antes incluso de detenerse por una avería. Al mismo tiempo, unos operarios correctamente formados pueden detectar desviaciones antes de que afecten a un lote completo. Por ello, mantenimiento preventivo, formación y control productivo deben trabajar conjuntamente.

Cómo puede Sage 200 ayudar a controlar las mermas

Para reducir las mermas es necesario disponer de datos fiables sobre lo que sucede durante la fabricación. Aquí es donde un ERP como Sage 200 adquiere especial importancia.

Al conectar información relacionada con producción, almacén, compras y costes, permite disponer de una visión más estructurada sobre los materiales utilizados y los resultados obtenidos.

Comparar consumos previstos y reales

Conocer qué materiales deberían utilizarse y compararlos con los consumos registrados ayuda a detectar desviaciones.

Cuando una orden necesita sistemáticamente más material del previsto, puede existir un problema en los estándares, en la materia prima o en el propio proceso.

Mejorar el control del inventario

Registrar correctamente entradas, salidas y consumos ayuda a reducir las diferencias entre las existencias registradas y las disponibles físicamente.

Además, permite diferenciar mejor entre una pérdida real y un error administrativo.

Mejorar la trazabilidad

Cuando se trabaja con lotes, conocer qué materiales se utilizaron en cada producción facilita investigar incidencias y determinar si determinadas pérdidas están relacionadas con una partida concreta.

Conocer mejor los costes

Relacionar consumos reales y producción permite aproximarse mejor al coste de fabricación.

Esto resulta especialmente importante porque dos productos aparentemente similares pueden presentar rentabilidades diferentes si uno necesita más material o genera mayores pérdidas.

En definitiva, el ERP permite que las mermas dejen de analizarse como una incidencia aislada y puedan relacionarse con el conjunto de la gestión empresarial.

Casos de uso: cómo reducir mermas en diferentes industrias

La estrategia dependerá de cada proceso productivo.

Industria alimentaria

Una empresa detecta que determinadas materias primas caducan antes de utilizarse. El análisis muestra que el problema no está en producción, sino en un aprovisionamiento superior a la demanda real.

En este caso, reducir la merma exigiría mejorar la planificación, las compras y la rotación de existencias.

Industria metalúrgica

Una empresa que trabaja con planchas metálicas genera recortes de manera inevitable. Sin embargo, algunos productos presentan pérdidas muy superiores a otros.

Comparar formatos, patrones de corte y consumos permite determinar si existe margen para mejorar el aprovechamiento del material.

Fabricación por series

Una fábrica detecta que buena parte de sus rechazos aparecen inmediatamente después de los cambios de formato.

Analizar esos momentos puede ayudar a revisar parámetros, procedimientos de puesta a punto y formación para reducir las unidades descartadas durante cada cambio.

Estos ejemplos muestran por qué el control de las mermas debe ir más allá de conocer la cantidad perdida. Lo importante es disponer de información suficiente para determinar qué está provocando la pérdida y dónde actuar.

Controlar las mermas para fabricar de forma más eficiente

Las mermas industriales forman parte de muchos procesos de fabricación, pero eso no significa que todas deban asumirse como inevitables.

La clave consiste en determinar qué nivel de pérdida es inherente al proceso y qué parte está provocada por ineficiencias.

Para ello es necesario medir los consumos, registrar las causas, revisar los estándares y disponer de trazabilidad suficiente para relacionar las pérdidas con productos, materiales y procesos.

Una gestión adecuada permite reducir desperdicios, mejorar la planificación y conocer con mayor precisión los costes reales de fabricación.

Además, contar con herramientas como Sage 200 permite conectar producción con almacén, compras y gestión empresarial, facilitando que las mermas se conviertan en un indicador sobre el que tomar decisiones.

Porque reducir las mermas no consiste únicamente en desperdiciar menos: significa aprovechar mejor los recursos, fabricar de forma más eficiente y proteger la rentabilidad de la empresa.


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